Tres jóvenes ingenieros, graduados de la Escuela Colombiana de Ingeniería, decidieron transformar una simple idea en una solución tecnológica que conecta, de manera eficiente, rápida y segura, a prestadores de servicios con la comunidad. Así nació Tolisto, una plataforma que conecta en tiempo real a los colombianos en 10 categorías de servicios.
Las historias de los emprendedores suelen seguir patrones similares: una idea se echa a rodar, la persistencia se convierte en la clave y, tras una serie de fracasos, noches en vela y dudas, finalmente llega el éxito.
Lo cierto es que la única constante en estos relatos es la voluntad inquebrantable del emprendedor, los retos del camino y, claro, las personas que van dejando huella en su travesía. Porque sí, todo emprendedor exitoso es dueño de una férrea determinación, una sonrisa genuina y un sinfín de agradecimientos hacia quienes, de una u otra forma, contribuyeron a convertir un sueño en realidad. Para ellos, los tropiezos no son más que escalones hacia la meta.
Así es la historia de Tolisto, una aplicación cuya promesa de valor es conectar de manera fácil, rápida y segura a prestadores de servicios con la comunidad, en una vasta gama que incluye desde necesidades del hogar hasta transporte, bienestar, vehículos, servicios profesionales, educación y mucho más.
No se trata de una APP cualquiera, sino de un proyecto que es el fruto de días y noches de trabajo arduo. En ese proceso se definieron ideas y objetivos, se investigó el mercado, se diseñó y desarrolló la aplicación, y ahora se prepara para su prueba de fuego: el lanzamiento. Después vendrán las etapas de mantenimiento, actualizaciones y promoción, con el firme propósito de ofrecer a los colombianos una herramienta eficiente, rápida y segura que garantice un servicio de calidad tanto para la comunidad como para los prestadores.
Una sumatoria de voluntades
El relato que sigue es solo uno de los cientos de ejemplos de éxito de los graduados de la Escuela Colombiana de Ingeniería, cuya esencia se resume en que, para desarrollar un proyecto, basta con una idea, un emprendedor y una meta.
El nacimiento de Tolisto estuvo marcado por una pandemia que, aunque detuvo muchos planes, impulsó la idea de conectar a prestadores de servicios con quienes más los necesitan. En medio de la incertidumbre, Josías Santis decidió crear una página web para hacer realidad su visión, pero se quedó corto en su desarrollo. Fue entonces cuando Steven Gualteros, a través de un mensaje en Instagram, se unió al proyecto. Y la historia se repitió: Josías y Steven avanzaron hasta que levantaron la mano y pidieron ayuda para consolidar su idea. Con la llegada de Guillermo, el equipo se completó, combinándose a la perfección la ingeniería industrial, la electrónica y la ingeniería de sistemas. Josías resume el ejercicio creativo y de emprendimiento en una frase: “Soy el de la idea, pero esto es un tema de tres”. La creatividad, la innovación y la colaboración se convirtieron en las piezas clave del éxito. Y así nació Tolisto.
En palabras de Guillermo, Tolisto se construyó sobre dos pilares fundamentales: tecnología avanzada y seguridad. Usando inteligencia artificial y tendencias como la realidad virtual, la plataforma no solo es segura y confiable, sino que también promete ser una aplicación con un futuro monumental. Con la posibilidad de acceder al servicio en tiempo real, agendar citas al instante y valorar el servicio inmediatamente, Tolisto busca convertirse en una startup de talla mundial, no solo en otra aplicación más.
“En Colombia faltan startups y unicornios”, afirman con certeza. Tolisto quiere representar a Colombia, porque el país necesita una plataforma como la suya.
Fondos familia y amigos
Con una visión clara, estos tres emprendedores no dudaron en recurrir a la fuente de financiamiento más cercana: la tradicional “tres efes” (Friends, Family & Fools). Padres, amigos y conocidos fueron quienes apostaron inicialmente por el proyecto. Gracias a ello, lograron reunir el capital inicial que ya ha sido invertido en el desarrollo de la plataforma. En paralelo, lanzaron una campaña de crowdfunding (microfinanciación) para continuar con la financiación, aunque conscientes de que la confianza es uno de los mayores desafíos.
El primer paso de Tolisto será su prueba piloto en Sincelejo, la tierra natal de Josías. Allí probarán la aplicación con una base de prestadores de servicios preseleccionados y filtrados rigurosamente, con buenas referencias. “Vamos a liberar la economía colaborativa en un país donde la informalidad es alta. El consumidor valora más el sentido de comunidad que las grandes corporaciones, y eso es lo que ofrecemos”, explica Josías.
El apoyo de su alma mater ha sido un factor determinante. La Escuela Colombiana de Ingeniería, a través de la Rectoría, la Vicerrectoría Académica y la Unidad de Emprendimiento, ha acompañado su proceso. El respaldo de la Rectora Myriam Astrid Angarita Gómez, el Vicerrector Académico Oswaldo Castillo Navetty y los profesores Camilo Andrés Rojas Pardo y Diana Carolina Cabra Ballesteros ha sido clave para su desarrollo.
En palabras de los jóvenes emprendedores: “No sabíamos que se sentían tan orgullosos de nosotros. Pero lo que sí es indiscutible es que la Escuela es y seguirá siendo nuestra fuente de inspiración y el lugar donde adquirimos el conocimiento que nos ha llevado hasta aquí”.
Hoy, los creadores de Tolisto se consideran parte de una nueva ola de emprendedores, con grandes referentes como Elon Musk, Steve Jobs, Simón Borrero y David Vélez. Ellos creen firmemente en la capacidad transformadora de la tecnología, y su meta es clara: “Los unicornios sí existen, y nosotros, a través de Tolisto, queremos ser uno de ellos, inspirando a futuras generaciones de emprendedores”, dice Guillermo.
La historia de Tolisto trasciende el ámbito del empleo y la formalización laboral, impactando la economía local y contribuyendo al bienestar y la calidad de vida de los colombianos, en particular de los graduados de la institución. Un claro ejemplo de ello es la presencia de numerosos profesionales de la universidad dentro del equipo de la plataforma.
Emprendedor nato
Josías Santis, de 24 años, uno de los cofundadores de Tolisto, ya había dado sus primeros pasos en el mundo emprendedor con un negocio de comida rápida en la casa de sus padres, en Sincelejo, Sucre. De ellos, dos consagrados educadores, representantes de una fundación social y de su hermana mayor, siempre recibió un apoyo incondicional.
Cuando comenzó a estudiar ingeniería industrial en la Escuela Colombiana de Ingeniería (2017-2), quiso hacer una doble titulación con Economía. Es que, por esa época, muchas ideas rondaban su cabeza, pero fue durante la pandemia cuando su vida dio un giro. Josías decidió no apostar por la virtualidad académica y, en cambio, le dio rienda suelta a Eureka, un servicio de tutorías académicas que llegó a contar con 50 colaboradores que asesoraban a personas y estudiantes de Colombia, México, Chile y Argentina. El muchacho alegre, noble y proactivo no sabía que la tercera era la vencida, lo que le permitió darle vida a la app Tolisto.
'Emprender es lo mío'
Steven Gualteros, bogotano de 24 años, también comenzó a estudiar ingeniería electrónica en la universidad en el periodo 2017-2. Su hermano también estudió en la Escuela, por lo que ambos sabían del nivel de excelencia de la institución. Hoy en día es cofundador y director comercial de Tolisto.
Reconoce que siempre tuvo el deseo de participar en proyectos que generaran un impacto positivo en la sociedad. Hijo de un empresario convencido de que toda acción debe buscar el bienestar de las personas, Steven se orientó hacia la tecnología y vio recompensado su esfuerzo.
“Emprender es lo mío. Es bonito crear algo que se sabe será propio y siempre tendrá de mi parte el 110 %". Recuerda que cuando Josías subió la historia a Instagram buscando quién le desarrollara una página, no dudó un instante en contactarse con él. Cuando hablaron supo que no sería una página sino una aplicación, y ahí empezaron a estructurar todo el negocio. “La Escuela me dio el conocimiento y el equipo, la fuerza para seguir adelante”, dice.
'No somos una simple APP'
Guillermo Alfonso Castro, ingeniero de sistemas de 25 años, nunca dudó en que su propósito de vida estaría vinculado a la tecnología. Entregado a su familia y respetuoso de sus amigos y compañeros, considera a Tolisto como una extensión de la familia.
Reconoce que, aunque fue el último en integrar el equipo, tienen en común el haber estudiado en la misma institución, el deseo de alcanzar la libertad profesional y financiera, y de llegar a la cima con esfuerzo y dedicación.
Según él, en sus inicios, el mayor reto fue encontrar inspiración en medio de las dudas, pero hoy, solo hablan de cómo Tolisto está convirtiéndose en una realidad próspera.
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